A lo largo de nuestra existencia terrenal, en nuestro pensamiento surgen sueños, anhelos e ideas, los que, alineados en una hoja de ruta, muchas veces se logra materializar más de alguno de ellos; por supuesto, que inmersos en estos procesos debe existir un espíritu visionario, de lucha, desafío y aventura.
Con este previo pensamiento, quiero adentrarme en los rincones de la memoria y el recuerdo, con la idea que surgió por los inicios de la década de los años ochenta, a raíz de recorrer los municipios de Baja Verapaz por la escabrosa y serpenteante Ruta Nacional Cinco, la cual, recorre atractivas panorámicas de frondosos bosques, verdes prados, riachuelos y ríos de aguas frescas, llamaba mi atención los rótulos en letras gigantes, elaborados a mano con piedra en alto relieve, los que identificaban el nombre de varios municipios, los que estratégicamente colocados en la parte alta de una colina, podían ser visibles a lo lejos, tanto en tierra como a vuelos de cierta altura por naves aéreas, los más notables que resaltaban era el de SALAMA, ubicado en el Cerro de la Cruz, el de RABINAL, ubicado en el cerro Xecamba, al norte del pueblo, el de EL CHOL, ubicado al oriente del pueblo, cada vez que los observaba me decía a mí mismo, en Granados nos quedaría bien y muy atractivo un rótulo de estos.
A mediados de año, allá por el mil novecientos ochenta y tres, se me invita a asistir a un congreso de Desarrollo Social a un estado del Este de los Estados Unidos, existía en ese entonces, una Línea Aérea muy importante denominada Pan American, su logo era un círculo azul y blanco, en medio se leía PANAM, en esa aerolínea tuve la oportunidad de hacer ese viaje, regularmente ese vuelo se realizaba sobre Granados con punto de referencia hacia el Faro de la Cumbre de El Chol, el cual era una base de Aeronáutica Civil para la orientación de naves aéreas, el que utilizaba el Aeropuerto Internacional la Aurora; ya con la idea mental del rótulo y aprovechando el viaje con un cielo bastante despejado, me intereso en poner en acción mi imaginación al pasar sobre ese verde obscuro de bosques centenarios, minutos después aparecen las primeras casas del pueblo de El Chol, para mi sorpresa leo lejana pero claramente desde lo alto en letras blancas el rótulo EL CHOL, aprovecho en medio del ruido de las turbinas y en mi cómodo lugar, para meditar un poco en la idea, y pienso que Dios mediante, a mi regreso pondríamos en marcha la planificación y ejecución de la idea.
A finales de ese mismo año ochenta y tres, se me presenta otra oportunidad de realizar otro viaje al centro-sur de los EE.UU, me doy cuenta que la trayectoria de esa ruta aérea también sobrevuela el área de Granados, me vuelvo a recordar que está finalizando el año y no se hizo nada sobre el rótulo, pasados algunos meses, luego inicia el mil novecientos ochenta y cuatro, el cual también llega a su fin y el sueño no pasó a más que, planes y reuniones con amigos cercanos, no llegando a ningún fin concreto, más que el diseño del perfil del proyecto.
Varios presidentes de Guatemala han sido derrocados por intermedio de golpe de Estado: Lucas García es derrocado en mil novecientos ochenta y dos, Ríos Montt toma el poder, en mil novecientos ochenta y tres, asume el gobierno Mejía Vítores, quien gobierna hasta inicios del año de mil novecientos ochenta y seis, vislumbrándose ya la era democrática, bajo ese contexto, en el año mil novecientos ochenta y cinco, soy nombrado Alcalde Municipal de facto y Juez de Paz del municipio de Granados, para ese entonces, el juzgado de paz estaba fusionado a la Alcaldía Municipal, ejerciendo este cargo íntegramente de manera ad honorem, lo de de facto, significa que una persona es nombrada para ejercer el poder y control real sobre un país, departamento o municipio, generalmente esto ocurre después de un golpe de estado.
Ya en el cargo y teniendo en mente un principio bíblico que dice: que en la multitud de consejeros hay sabiduría, invito y me reúno con un grupo de amigos, con el fin de obtener asesoría y lograr una buena administración, siendo ellos: Dra. Miriam Corzo, Aroldo Elías, Vicente Guzmán, Samuel Galeano, Chago Cardona, puede que alguien más se me haya olvidado; elaboramos un listado de necesidades y problemas, entre otros, sale a colación y les pido de manera personal en apoyo en el tema del rótulo, como era una idea desde hacía más de un año, ya tenía hecha una investigación, ya había viajado a El Chol, a reunirme con los buenos amigos Carlos Ruiz y Alfredo Arévalo, ellos me dicen -llegaste justo al punto correcto, este rótulo de aquí lo hicimos nosotros con la ayuda de líderes locales, ya tenemos la experiencia y sabemos que hacer, con todo gusto, podemos darte los pasos a seguir para su ejecución allá en Granados-, después de un par de reuniones, se logró tener la información necesaria, les agradezco la amistad y el buen gesto al apoyarme; como ya contábamos con la ubicación y un estudio previo del lugar, seguidamente me encamino a visitar a Don Carmen Córdova, propietario del terreno en el que se encontraba el punto seleccionado, ubicado colina arriba a la izquierda en la salida del pueblo, antes de subir a lo que le llamábamos la vuelta colorada, Don Carmen con toda amabilidad estuvo anuente a colaborar, hicimos un recorrido caminando como unos trecientos metros colina arriba en medio de una amena conversación, del olor agradable a pino, y un refrescante ambiente a causa del microclima del bosque, ya tomando un poco de descanso y después de limpiarnos nuestras frentes sudorosas, vemos hacia abajo y al horizonte, teníamos un panorama impresionante con el cerro Tuncaj al fondo a la derecha, lejanamente enfrente comunidades de San Raymundo, San Juan, San Pedro y del mismo municipio de Granados; se localizó el lugar, y basado en las recomendaciones de mis amigos, le digo –fíjese Don Carmen que necesitamos una extensión de forma horizontal de aproximadamente de cincuenta metros de largo por veinticinco de ancho, hicimos el cálculo midiendo con nuestros pasos; después de explicarle el proyecto, él muy bondadosamente me dice –tratándose de un benéfico para el pueblo, con todo gusto le autorizo el espacio, pueden comenzar cuando quieran. –Luego le digo, fíjese Don Carmen que con dinero no contamos, y no podríamos retribuirle económicamente, me dice –por eso no tenga pena, he decidido poner mi granito de arena-, sin esta espontánea ayuda no hubiéramos logrado el propósito, le estuve siempre agradecido por su noble acción y confianza a mi persona, de todas maneras no contábamos con recursos económicos, primero porque no era un proyecto municipal, ni financiado por ninguna institución, ni mucho menos politizado, sencillamente estaba siendo promovido por el surgimiento de una idea, sueño o anhelo de una persona en particular, con el espontáneo apoyo incondicional y colaboración de amigos, que únicamente colaboraban con una visión, con un espíritu de servicio, y el amor innato por el terruño natal.
Comenzamos a recaudar fondos y recolectar los materiales necesarios, así como la participación de personas voluntarias que consiguieron mis amigos Samuel y Moncho Galeano y Armenio Ruiz, como quisiera recordarme de las personas que pusieron su ayuda y mano de obra, sin ningún interés económico e incluir sus nombres, tristemente mi memoria no llega hasta ahí; fijamos el día de inicio, que fué pasado el medio año del mil novecientos ochenta y cinco, en el lugar indicado ya teníamos recolectada piedra suficiente, ingredientes como agua, cal, jabón y sal para hacer la pintura, estacas, escobas de palma, banderolas y recipientes.
Cada letra para ser visible a la distancia, debería tener doce metros de altura, seis metros de ancho y un metro diez centímetros de grosor por cada rasgo, con piedras debidamente colocadas las que serían pintadas de blanco; ya iniciado el trabajo nos dimos cuenta que no estaba nada fácil, con las recomendaciones recibidas de Carlos y
Alfredo, los trazos y la colocación de piedras de diferente tamaño era con dos grupos que había que comunicarse entre sí, quienes estábamos midiendo, trazando y colocando guías en la parte arriba, con los que se encontraban abajo más o menos en frente de la casa de Don Elubio Alvarado, guiando con señales de banderolas, a fin de colocar simétricamente todo el rótulo, hágase notar que, no existían teléfonos, ni eran comunes los radios transmisores como hoy día, ni mucho menos contar con dinero para pagar un topógrafo, creo que después de cuatro días quedó terminado el proyecto y materializada una idea, me recuerdo que fueron días no solo de trabajo, sino de alegría haciendo bromas, diciendo ocurrencias, contando chistes y anécdotas, como buenos granadenses.
Antes de entregar el cargo que fielmente desempeñaba, le dimos mantenimiento, tiempo después me dio satisfacción, y alegría ver del aire en un vuelo que realizaba, y también al salir de la cumbrita de Potrero Grande viniendo hacia el pueblo, qué emocionante poder leer el nombre bastante visible de GRANADOS B.V. Años después, ya no hubo personas interesadas ni autoridades para mantener con vida el rótulo, deteriorándose, llenándose de maleza y obviamente despintándose, quedando en el abandono y perdiendo su atracción, lucidez y objetivo.
Sosteniendo una agradable conversación telefónica con el buen amigo salamateco, pero que por muy buenas razones se volvió puro granadense, Mario Leal Aldana, después de hablar sobre varios temas, surge el del rótulo, él con toda amabilidad me dice: -Te tengo que contar algo relacionado a este punto, resulta que trabajando en la
Escuela Urbana, allá por el año mil novecientos noventa y nueve, como a mediados de año presenté la idea a maestras-alumnas que realizaban sus prácticas docentes, hermanas Ninett y Lisbeth Melgar y Marisol Marroquín y los alumnos de la escuela a nuestro cargo, y como parte de una actividad educativa, rehacer el rótulo mencionado, después de efectuar los trabajos respectivos, y bajo la dirección nuestra, se logra nuevamente darle vida y atracción, por varios años se pudo leer en medio de exuberante vegetación y de verdes pinares la identificación de tan pintoresco pueblo de Granados.
Años después, de nuevo se deja en el abandono, las inclemencias del tiempo son devastadoras, sin embargo, la estructura física se encuentra en buenas condiciones sin sufrir mayor deterioro, al momento de estar finalizando esta crónica corre el año del dos mil veintiséis, es decir, un poco más de cuarenta años de creación de las
letras; me sigue diciendo mi amigo Mario: -fíjate René que precisamente en la actualidad se tiene el interés de hacer otra renovación, se cuenta con un plan de acción que ya se dio inicio, te vas a alegrar cuando lo veas, ya que esto va a ser en unos días.
En esta generación de la tecnología y redes sociales, es admirable encontrarse con jóvenes y personas dispuestas a colaborar por el bien común y amor a su pueblo, agradecimientos y felicitaciones a los jóvenes Paquito Osorio Ruiz y Jeremías Pérez García por la iniciativa, diligencia y tiempo para restaurar ese proyecto en abandono; me dice Paquito –después de muchos años de ya no leerse las letras de piedra que dicen GRANADOS B.V., decidimos restaurar ese emblemático e histórico rótulo, Usted sabe muy bien que esto implica gestiones en busca de ayuda, lo primero en el listado de actividades, fue hablar con Don Carmen Córdova si estaba dispuesto a seguir dando permiso para continuar con el letrero en su terreno, a lo que el accedió gustosamente, logramos el apoyo del personal de la Séptima Brigada del Ejército con sede en el municipio, así mismo el apoyo de la Directora, personal Docente y alumnos del Instituto de Educación Básica INEB, de esta área urbana, fíjese que los materiales para la pintura se lograron con el valioso aporte de vecinos generosos, se trasladaron los materiales con la colaboración de Virgilio Mayén y Elizardo Alvarado; con todo esta logística realizada, se procedió a realizar los trabajos de restauración llevándolos a feliz término, a mediados de junio del dos mil veintiséis, finaliza diciéndome Paquito, que están muy agradecidos con la ayuda valiosa y espontánea de todas las personas involucradas.
Vemos resurgir y leer felizmente restaurado, en medio de ese manto
verde de frondosos pinos, en un ramal de la Sierra de Chuacus, el rótulo en letras blancas gigantes en el que se lee GRANADOS B.V.





